-Por Beckett se convirtió en hombre de teatro, ¿no es así?
-Sí, si yo no hubiera visto Esperando a Godot no hubiera hecho teatro. Estaba recién recibido de médico y nada me gustaba menos que la medicina. Años después, yo hacía El Señor Galíndez y él hacía Happy days en el mismo teatro en París, pero no lo pude conocer porque Beckett estaba en Alemania. Entonces le escribí una carta que decía, en síntesis, que me había cambiado la vida, que compartía su manera de ver el mundo y que todo encontraba sentido para mí cuando él hacía su teatro.

-¿Y le respondió?
-Claro. Unos meses después tenía una carta suya. Me respondió que nunca había escrito teatro pensando en que alguien podía pensar en su teatro. Y que le hubiese podido cambiar la vida a un médico argentino le producía una gran conmoción. (Recuerda un instante y se ríe). Su carta me causó un impacto que no me causó la de ninguna mujer en mi vida. Hasta la enmarqué. Y, por supuesto, me permití sacarle una foto al cartel de nuestras dos obras juntas.

http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/Tato-Pavlovsky-Asuntos-pendientes-Ciudadano-Ilustre_0_1384661869.html